Sabadell CAM denuncia a una pareja de gitanos con la
mujer embarazada por ocupar una casa en el casco histórico
Sabadell CAM
denuncia a una pareja de gitanos con la mujer embarazada por ocupar una casa en
el casco histórico
El banco ha
renunciado a reclamar por los daños causados, pero ha mantenido y ratificado la
denuncia a pesar de que los ocupantes de la casa la abandonaron de inmediato
Casa2Es difícil de
entender, y mucho más de explicar con serenidad, cuál es la razón que lleva a
un banco como el Sabadell-CAM, cuyo apellido fue intervenido y regado con
abundante dinero público para ser vendido a precio de saldo, se empeña en
mantener una denuncia por un presunto delito de ocupación de un inmueble contra
una pareja de gitanos, cuya mujer estaba embarazada, tras renunciar a efectuar
reclamación alguna por los daños causados en el mismo inmueble de su propiedad
ubicado en el centro histórico de La Vila Joiosa.

Pues así ha
sucedido. En agosto de 2012 la empresa Tankat Seguridad, SLU, que se encarga
del mantenimiento y conservación de los bienes inmuebles del Sabadell-CAM, puso
en conocimiento de la Guardia Civil que la vivienda que el banco se había
adjudicado tras una ejecución hipotecaria en la Calle
Traveseret, 13 de La Vila
había sido ocupada. Se trata de la típica casa del centro histórico vilero en
pésimas condiciones de habitabilidad, mejorada por el matrimonio que la ocupó.
G.C.Q., iniciales de uno de los dos ocupantes, confirma que “arreglamos la
puerta que estaba abierta y agujereada, pintamos la casa y llevamos algunos
muebles para poder habitarla”.
Tanto es así que el banco en realidad se
encontró la casa en mejores condiciones que estaba, por eso no reclamó por
daños. Y, además, los ocupas abandonaron la casa en cuanto la Guardia Civil se
personó en el domicilio señalado para comprobar que estaba habitada sin
autorización del propietario.
Sin embargo, un director
del Sabadell-CAM de La Vila ratificó la denuncia en el juzgado el pasado 15 de
octubre para reclamar la posesión del inmueble, por lo que G.C.Q. fue citado a
declarar como imputado y, en principio, se enfrenta a una condena de entre uno
y tres meses por ocupar ilegalmente la casa.
Según la
declaración que prestó, los gitanos del barrio le dijeron que podía vivir en la
casa a cambio de hacerle algunos arreglos, como así fue, ya que su mujer estaba
embarazada y necesitaba una vivienda donde afrontar el embarazo. Allí estuvo
viviendo entre mayo y octubre de 2012, hasta que “me fui con la ropa y algunos
enseres” tras la visita de la Guardia Civil.

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